Stewardship es la respuesta agradecida de un discípulo cristiano que reconoce y recibe los dones de Dios y los comparte por amor a Dios y al prójimo.

Una educación católica es uno de los mejores regalos que un padre puede darle a sus hijos. Nuestra escuela fue establecida para proveer esta misión importante de la Iglesia de Magdalen. En Magdalen, su hijo no solo recibirá una educación académica excepcional, pero más importante, ellos aprenderán diariamente sobre su educación católica, orarán frecuentemente, practicarán la autodisciplina, y aprenderán a poner las necesidades de otros primero antes que las de ellos mismos. En resumen, los asistiremos en formar a su hijo para ser un discípulo cristiano de Jesucristo. {Las escuelas pueden remplazar esta oración con la declaración de misión de su escuela}
 
Es a través de la fiel corresponsabilidad de todos los feligreses de la Iglesia de Magdalen por la cual podemos proveer una excelente escuela católica.  Como corresponsables reconocemos que todo lo que tenemos y todo lo que somos es un don de Dios.  Respondemos agradecidamente a ese don cuando damos nuestros primeros frutos al:
  • Pasar tiempo con Dios en la oración – individual y comunalmente; y como una familia
  • Compartir talentos para servir en nuestra parroquia y comunidad
  • Dar tesoro sacrificial, proporcional y generosamente
Al inscribir a sus hijos en una escuela católica usted entra en una asociación entre la familia, la parroquia y la escuela.  La educación de una escuela católica es un privilegio, no un derecho.   Nuestros párrocos harán un fiel esfuerzo para proveer a sus hijos con una educación católica para aquellos feligreses que llenen y cumplan con sus compromisos anuales de stewardship.  Lo que se espera específicamente de todas las familias en nuestra parroquia es:  
  • Participar de la Misa dominical y Días Santos de Obligación en la Iglesia Magdalen
  • Participar en los sacramentos
  • Participar activamente en los ministerios de la parroquia
  • Hacer y mantener una fiel promesa de tesoro, con la meta del 8% de sus ingresos a la parroquia y el 2% a una de sus caridades favoritas
“Que cada uno ponga al servicio de los demás el don que ha recibido, y de este modo serán buenos administradores de los diversos dones de Dios.” 1 Pedro 4:10